¿Permite Yeshua (Jesús) a la mujer enseñar su Palabra?.
De un sólo texto sacado de contexto, se ha hecho un pretexto. Un cuerpo de enseñanzas o doctrinas sin base sistemática. Es decir, no se citando toda la Biblia.
De un sólo texto sacado de contexto, se ha hecho un pretexto. Un cuerpo de enseñanzas o doctrinas sin base sistemática. Es decir, no se citando toda la Biblia.
El texto más usado del Nuevo Pacto, para derrocar a la mujer de la enseñanza, es el siguiente:
"...pues Dios no es Dios de confusión, sino de paz. Como en todas las iglesias de los santos, vuestras mujeres callen en las congregaciones; porque no les es permitido hablar, sino que estén sujetas, como también la ley lo dice. Y si quieren aprender algo, pregunten en casa a sus maridos; porque es indecoroso que una mujer hable en la congregación.
dice." (1 de Corintios 14:33-35)
A simple vista, "hablar" y "enseñar" son palabras distintas. Aquí hay una cuestión cultural y de orden, ya que sabemos la importancia de la mujer en la cultura hebrea, conforme las Escrituras nos muestran.
A primera vista, esto parece ser un mandamiento general de que a las mujeres no les está permitido hablar en lo absoluto en la iglesia. Sin embargo, en 1 Corintios 11:5, Pablo hace mención de mujeres orando y profetizando en la iglesia y no lo condena:
"Y si la mujer ora a Dios o habla en su nombre sin cubrirse la cabeza, le falta el respeto a su esposo. Es lo mismo que si se afeitara la cabeza." (Biblia Lenguaje Sencillo)
"Pero toda mujer que ora o profetiza con la cabeza descubierta, afrenta su cabeza, pues es igual a una que ha sido rapada." (Textual)
"...pero toda mujer que ora o profetiza sin velo en su cabeza, trae deshonra a su cabeza; no hay diferencia entre ella y una que ha tenido su cabeza rapada." (Kadosh)
" Pero toda mujer que ora o profetiza con la cabeza descubierta, deshonra su cabeza; porque lo mismo es que si se hubiese rapado." (El Código Real)
"Pero toda mujer que ora o profetiza con la cabeza descubierta, afrenta su cabeza; porque lo mismo es que si se hubiese rapado." (Reina Valera 1.960)
Por lo tanto, 1 Corintios 14:33-35 no puede ser una orden absoluta de que las mujeres siempre deben guardar silencio en la iglesia.
Cuando decimos la palabra "hebrea", nos referimos, de acuerdo a su etimología, que "cruza al otro lado" cuando se obedecen los mandamientos de Elohim. No se trata de una línea sanguínea; sino de corazones que quieran acercarse a Yeshua y a su Palabra. ¡Estas son mujeres las virtuosas, las reinas de la casa, las guerreras que refugian a sus maridos. El texto hebreo de mujer virtuosa dice que "Sus marido corre a refugiarse en ella."
En tiempos de Yeshua (Jesús), habían, en el pueblo judío, muchas escuelas de interpretación de la Toráh y miles de filosofías grecorromanas a su alrededor. La escuela de Hillel era despectiva con la mujer, por ejemplo, en el divorcio. Permitía al hombre dejar a su mujer " por cualquier cosa", inclusive por una mujer más joven y bonita. El Señor Yeshua fue claro: "Sólo se permitía el divorcio por causa de adulterio...", con lo cual avalaba la postura de otra escuela rabínica importante: La de Shamai.
Pablo se estaba dirigiendo, en primera de Corintios 14:33-35, a personas convertidas del paganismo griego a los mandamientos de Elohim (Dios). La cultura griega, de los cuales eran los corintios, consideraba a la mujer un medio de reproducción y de placer.
Un texto griego, señala que una mujer que sale de su casa debe estar en un período de su vida en el cual aquellos que se encuentren con ella no pregunten de quién es esposa sino de quién es la madre. Menandro, un comediògrafo griego del 342 a.C., señala: “Te has excedido mujer, los límites de una mujer casada son las puertas de calle del peristilo."
Las compras las realizaban los maridos o los esclavos y sólo mujeres de bajos recursos trabajaban como parteras, nodrizas o comerciaban en pequeña escala.
Eurípides, un dramaturgo del 480 a C., ilustra que "la mujer ateniense no era vista ni oída y cuando llegaban visitantes masculinos sólo asistían cuando no tenían reputación que perder". Normalmente los matrimonios no comían juntos. Sabemos que era común entre los clásicos griegos mencionar que la mujer era inferior al hombre o colocarla al mismo nivel que los niños y los esclavos. Mientras que en Atenas, un niño comenzaba su educación formal a los 7 años, la mujer no concurría a la escuela, se ocupaba de aprender tareas domésticas. Su función era criar a sus hijos y manejar la casa. Esta descripción del rol femenino apartado y segregado tal como aparece en el texto talmúdico, contrasta significativamente con el status de igualdad del cual habían gozado las mujeres en la época bíblica. A mi entender, este cambio desfavorable, tuvo que ver con la copia tardía de patrones culturales importados de las tradiciones y usanzas helénicas antiguas. Sin embargo, Las Escrituras son inmutables:
"Mujer virtuosa, ¿quién la hallará? Porque su estima sobrepasa largamente a la de las piedras preciosas. El corazón de su marido está confiado en ella, Y no carecerá de ganancias.
Ella le acarreará el bien y no el mal Todos los días de su vida.
Busca la lana y el lino, Y diligentemente trabaja con sus manos.
Es como la nave del mercader, Que trae su pan desde lejos.
Se levanta cuando aún es de noche, Da alimento a su familia, Y la porción asignada a sus criadas.
Evalúa un campo, y lo compra, Y del fruto de sus manos planta una viña.
Ciñe con fuerza sus lomos, Y fortalece sus brazos.
Ve que sus negocios van bien, Su lámpara no se apaga de noche.
Aplica sus manos a la rueca, Y sus dedos manejan el huso.
Extiende su mano al pobre, Sí, alarga sus manos al necesitado.
No tiene temor de la nieve por los de su casa, Porque toda su familia está vestida de vestidos dobles.
Teje tapices para sí, De lino fino y de púrpura es su vestido.
Su marido es respetado en la puerta,° Cuando se sienta con los ancianos de la tierra. Teje ropa de lino y la vende, Y provee ceñidores al mercader.
Está vestida de fuerza y dignidad, Y se sonríe ante el mañana.°
Abre su boca con sabiduría, Y la ley de la clemencia está en su lengua.
Vigila la marcha de su casa, Y no come su pan de balde.
Sus hijos crecen, y la bendicen, Su marido también la alaba diciendo:
Muchas son las mujeres hacendosas, Pero tú las has superado a todas. Engañosa es la gracia y fugaz la hermosura, Pero la mujer que teme a YHVH, ésa será alabada.
¡Dadle del fruto de sus manos, Y que sus mismas obras la alaben en la puerta!." (Proverbios 31:10-31)
Explicación de las palabras de Pablo en 1 de Corintios 14:33-35:
El contexto de este pasaje, y gran parte de 1ra de Corintios, trata del orden y estructura de la iglesia. La iglesia corintia era notable por el caos y la falta de orden que reinaba en esa congregación. Veamos el versículo 33:
"...pues Dios no es Dios de confusión, sino de paz. Como en todas las iglesias de los santos."
Es interesante que no se menciona a ancianos ni pastores y ni siquiera los profetas ponían orden:
"Asimismo, los profetas hablen dos o tres, y los demás juzguen." (versículo 29)
"...los espíritus de los profetas están sujetos a los profetas." (versículo 32)
"Si alguno se cree profeta, o espiritual, reconozca que lo que os escribo son mandamientos del Señor." (versículo 37)
Todos participaban con cualquier expresión que querían "cuando" querían. Esto incluía lenguas y profecías hechas por mujeres que tomaban el mando en los servicios, en lugar de estar sujetas, como lo instruye la Palabra de Elohim (Dios) en 1 Timoteo 2:11-15:
"Porque no permito a la mujer enseñar, ni ejercer dominio sobre el hombre, sino estar en silencio. Porque Adán fue formado primero, después Eva;
y Adán no fue engañado, sino que la mujer, siendo engañada, incurrió en transgresión. Pero se salvará engendrando hijos, si permaneciere en fe, amor y santificación, con modestia." (1 de Timoteo 2:11-15)
Pablo dice luego, en la misma carta"
"Las mujeres asimismo sean honestas, no calumniadoras, sino sobrias, fieles en todo." (1 de Timoteo 3:11)
Aparentemente, ciertas mujeres en la iglesia corintia, carecían de orden e interrumpían haciendo preguntas públicamente durante los caóticos servicios. No es casual que muchas iglesias modernas que practican el don de lenguas y afirman tener dones de sanación y de milagros, también permiten que las mujeres dirijan el culto, prediquen y enseñen. Las mujeres pueden ser talentosas maestras, pero por mandamiento de Elohim (Dios) no les es permitido "hablar" de esa manera en sus iglesias. De hecho, el que lo hagan es "vergonzoso," lo cual significa "indecoroso".
El contexto de 1 Corintios 14:33-35, tiene que ver con la interpretación y la comprensión del don de lenguas y de profecía:
"¿Qué hay, pues, hermanos? Cuando os reunís, cada uno de vosotros tiene salmo, tiene doctrina, tiene lengua, tiene revelación, tiene interpretación. Hágase todo para edificación.
Si habla alguno en lengua extraña, sea esto por dos, o a lo más tres, y por turno; y uno interprete.
Y si no hay intérprete, calle en la iglesia, y hable para sí mismo y para Dios.
Asimismo, los profetas hablen dos o tres, y los demás juzguen.
Y si algo le fuere revelado a otro que estuviere sentado, calle el primero.
Porque podéis profetizar todos uno por uno, para que todos aprendan, y todos sean exhortados.
Y los espíritus de los profetas están sujetos a los profetas." (1 de Corintios 14:26-31)
Por lo tanto, 1 Corintios 14:34, no ordena que las mujeres guarden siempre absoluto silencio en la iglesia. Sólo dice que las mujeres no deben participar cuando se estén interpretando y examinando lenguas y/o profecías:
"No apaguéis al Espíritu.
No menospreciéis las profecías.
Examinadlo todo; retened lo bueno.
Absteneos de toda especie de mal."
(1 Tesalonicenses 5:19-22)
"Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo."
(1 Juan 4:1).
Esto concuerda con 1 Timoteo 2:11-12, el cual dice que las mujeres no deben enseñar a los hombres ni tener autoridad sobre los hombres...
" Las mujeres asimismo sean honestas, no calumniadoras, sino sobrias, fieles en todo. Los servidores sociales, si están casados, que solo tengan una mujer, y que gobiernen bien sus hijos y sus casas." (El Código Real)
Si las mujeres participaran en decidir si una profecía es verdaderamente de Dios, estarían desobedeciendo lo que dice la Biblia en 1 Timoteo 2:11-12. Por lo tanto, Pablo les dice a las mujeres que guarden silencio cuando se interpreten lenguas y profecías para que no desobedezcan la Palabra de Elohim (Dios).
La versión hebrea del Nuevo Testamento, titulado "El Código Real", dice:
"...pues Di-os no es Di-os que causa desorden, sino de shalom, como es evidente en todas las comunidades de los escogidos.
Las mujeres callen en las congregaciones; porque no les es permitido hablar, sino que estén sujetas, como también la ley oral lo dice.
Y si quieren aprender algo, pregunten en casa a sus maridos; porque es indecoroso que una mujer enseñe su a los hombres en la congregación."
(1 de Corintios 14:33-35)
En la traducción griega, la palabra usada para "callen" es "sigáo" y esto es "guardar silencio o mantener oculto." En cambio, para "hablar" se usó "laléo". Esta última es "pronunciar palabras, contar..." Esto denota desorden en los cultos bíblicos.
En 1 Timoteo 2, Pablo se dirige a las mujeres en la asamblea de Éfeso que querían hacerse cargo de las funciones de enseñanza. Él escribió:
" La mujer aprenda oyendo, con toda sujeción.
Porque no permito a la mujer enseñar, ni ejercer dominio sobre el hombre, sino aprender de él en silencio."
(1 Timoteo 2:11-12, El Código Real).
Pablo aquí define a las mujeres como aprendices durante el servicio de adoración. No están para ser maestras en ese contexto, pero tampoco están para ser excluidas del proceso de aprendizaje.
Recordemos que, en el Judaísmo del primer siglo, no se estimaba a la mujer.
La mayoría de las religiones antiguas, e incluso algunas religiones hoy en día, las mujeres se perciben como indignas de participar en la vida religiosa. Por desgracia, ese tratamiento histórico de las mujeres sigue incitando al feminismo moderno.
El tratamiento tradicional de la mujer en Éfeso, explica, en parte, por qué algunos de ellos en la iglesia reaccionaron exageradamente a su supresión por la búsqueda de una posición dominante. Pablo los reprende por ello. Antes de que él lo haga, sin embargo, afirma su derecho a aprender.
En 1 Timoteo 2:11, Pablo califica la forma en que las mujeres han de ser estudiantes: “...aprenda oyendo, con toda sujeción.” La palabra “sujeción” se traduce del griego "hupotagē", la forma nominal de "hupotasso", que significa “alinearse bajo.” ¡Es muy distinto "no enseñar" con "alinearse bajo"!.
En Yeshua, el hombre no es mayor que la mujer ni viceversa. En Yeshua, hay un orden.
En Lucas 8:1-3, leemos que las mujeres que siguieron a Yeshua eran una parte vital de su ministerio. Éstas no se quedaban en la parte de atrás del séquito de Él y miraban a la distancia, mientras cocinaban la comida para los hombres. Eran discípulas de Yeshua (Jesús) en el sentido más completo y tenemos razones para creer que les encargó ministrar en su nombre.
Cuando Yeshua (Jesús) envió al Espíritu Santo sobre la Iglesia, como se relata en el libro de Hechos, muchas de estas mismas mujeres estaban en el aposento alto y recibieron autoridad en el día de Pentecostés. Aquellos que eran discípulos de Cristo habían sido autorizados a ir por toda la tierra como testigos, pero se les había pedido que esperaran a que el Espíritu Santo viniera sobre ellos para darle la autoridad para cumplir esta comisión.
"Y sucedió después que Yeshua recorría ciudad por ciudad y aldea por aldea, proclamando y anunciando la buena noticia de la llegada del tiempo para el cumplimiento de las promesas del Reino de Di-os; y con él los doce
y algunas mujeres que habían sido sanadas de sheidim y enfermedades: Miriam, conocida como de Migdal, de la cual había echado siete sheidim,
y Yojana, esposa de Kuza, el ministro de finanzas de Herodes y Soshana y otras muchas que le servían con sus bienes.
(Lucas 8:1-3)
"Y estando juntos, les mandó: No se alejen de Yerushaláyim, esperad allí la promesa del Padre, que habéis oído de mí.
Porque Yohanán ciertamente purificó con agua, mas vosotros seréis purificados con Rúaj HaKodesh dentro de no muchos días"
(Hechos 1:4-5)
Cuando el Espíritu Santo vino para cumplir esta promesa de autoridad, en el ministerio de sus hijos, tanto hombres como mujeres, incluyendo a la madre de Jesús, lo recibieron. Pedro señaló: "Y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas".
"Y después de esto derramaré mi Espíritu sobre toda carne, Y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán, Vuestros ancianos soñarán sueños, Y vuestros jóvenes verán visiones.
También sobre los siervos y las siervas Derramaré mi Espíritu en aquellos días.
Y haré prodigios en los cielos y en la tierra, Sangre y fuego, y columnas de humo.
El sol se convertirá en tinieblas y la luna en sangre, Antes que llegue el día de YHVH, grande y terrible.
Entonces, todo el que invoque el nombre de YHVH, escapará,° Porque en el monte Sión y en Jerusalem quedará un remanente, Conforme ha dicho YHVH, Y entre los supervivientes estarán los que YHVH llamó.
(Joel 2:28-32)
En el relato de su visita a la mujer samaritana, en el pozo, leemos que, luego de revelarle su verdadera identidad y pronunciar el perdón por su tormentoso pasado, la mujer comenzó a contarles a otros sobre él. Quizás aquí vemos uno de los cuadros más claros, en la Biblia, de cómo Yeshua (Jesús) sí ordena a las mujeres enseñar. Luego de su encuentro con el Salvador, el relato bíblico nos dice: "Y muchos de los samaritanos de aquella ciudad creyeron en él por la palabra de la mujer" (Juan 4:39).
¿Por qué el Mesías enviaría a esta mujer a su aldea para contarle a otros sobre su poder, si algunos dicen que se oponía al concepto de la mujer en el ministerio?. ¡Porque el concepto de que la mujer no pueda enseñar ha sido sacado del verdadero contexto bíblico, en donde sí hay un orden de enseñaza ejercida por las mujeres!.
Durante los tiempos de Josué, el sucesor de Moisés, las mujeres se encuentran presentes durante la lectura de la Torá, en el Monte Eivál, conocido como el monte de la maldición:
“No hubo una sola palabra de todo lo que Moisés había mandado, que no leyera Josué ante toda la comunidad de Israel, incluyendo a las mujeres y niños, y aun a los extranjeros que vivían entre ellos.”(Josué 8:35)
Al leer la Torá, durante la festividad de Succót, fiesta de las cabañas, se solicita la presencia de las mismas:
“Todo el pueblo deberá reunirse, tanto los hombres como las mujeres, y los niños y los extranjeros que vivan en sus ciudades para que escuchen la lectura de la Torá, ley, y aprendan a respetar al Señor, su Dios y pongan en práctica todo lo que se dice en ella.” (Deuteronomio 31:12)
En el libro de Samuel I 1:12 se observa que las mujeres acostumbraban a acompañar a sus maridos y a rezar junto al santuario. “Como Janá estuvo orando largo rato ante el Señor, Elí se fijó en su boca….”
El Rey David, en el texto de Salmos, describe a las mujeres ejecutando instrumentos musicales durante las procesiones públicas: “Los cantores van al frente, y los músicos detrás, y en medio las jovencitas van tocando panderetas.” (Salmos 68: 26)
Al finalizar el libro de Proverbios, encontramos una oda de alabanza a la mujer piadosa y trabajadora. Este texto es conocido con el nombre hebreo de “Éshet jáil” cuya traducción literal es "mujer fuerte o virtuosa". Esta exaltación está escrita en acróstico, cada versículo comienza con una letra del alefato hebreo, completando las 22 letras del mismo. Aquí se ofrece la descripción ideal de la mujer que el Rey Salomón no había logrado hallar entre las mil que poseyó, aunque algunos comentaristas sostienen lo contrario: que la descripción corresponde a la mujer que admiró y amó verdaderamente. Esta mujer realiza todo tipo de tareas, como extender sus manos hacia la rueca para hilar, confeccionar cinturones para ser vendidos y ser solidaria. Orgulloso de ella estaba su marido, pero no por su belleza externa sino por estar revestida de fuerza y dignidad, por hablar siempre con sabiduría y por honrar a Dios. Por todo esto y más, fue merecedora de alabanza.
En estos tiempos de restauración de todas las cosas, hay muchas mujeres que, en su encuentro maravilloso con nuestro Mesías Yeshua (Jesús), se han preparado y El Eterno ha puesto en sus corazones el deseo de edificar y enseñar a los creyentes, sobre todo a preparar a esa novia sin arruga y sin mancha para presentarse ante nuestro Mesías.
Pero tristemente hay mucha oposición a las mujeres que enseñan, citando el texto de 1 de Corintios 14:33:35.
El problema que tienen muchos es que han hecho “teología” de las cartas Paulinas. Las cartas de Shaul (Pablo) eran cartas de consejo, llamamiento de atención a las iglesias por el problema o la situación que atravesaba cada una de ellas. No son cartas doctrinales ni mucho menos aplican a todas las iglesias.
Estas personas con problemad que una mujer enseñe, se olvidan que el Eterno nunca ha hecho acepción de personas. Son las mismas Escrituras que nos muestran que muchas mujeres fueron usadas por Dios y hasta hubo una que juzgó a Israel, Devorah:
"Pero después que murió Aod, los hijos de Israel volvieron a hacer lo malo ante los ojos de YHVH.
Y YHVH los entregó en mano de Yabín, rey de Canaán, que reinaba en Hazor, el comandante de cuyo ejército era Sísara, que moraba en Haroset-goim.
Entonces los hijos de Israel clamaron a YHVH, porque aquél tenía novecientos carros de hierro, y durante veinte años había oprimido con crueldad a los hijos de Israel.
En aquel tiempo juzgaba en Israel Débora, una profetisa, mujer de Lapidot.°
Y se sentaba bajo el palmar de Débora, entre Ramá y Bet-’El, en la serranía de Efraín, y los hijos de Israel acudían a ella para que los juzgara.
Y ella hizo llamar a Barac ben Abinoam, desde Cedes-Neftalí, y le dijo: ¿No te ha ordenado YHVH, Dios de Israel, diciendo: Anda, avanza hacia monte Tabor, y toma contigo diez mil hombres de los hijos de Neftalí y de los hijos de Zabulón?
Y Yo atraeré al torrente de Cisón a Sísara, príncipe del ejército de Yabín, con sus carros y con sus multitudes, y lo entregaré en tu mano.
Y Barac le respondió: Si tú vas conmigo, entonces iré, pero si no vas conmigo, no iré.
Y ella dijo: Ciertamente iré contigo, pero no será tuya la gloria de la jornada que vas a emprender, porque YHVH entregará a Sísara en mano de una mujer. Y Débora se levantó y fue con Barac a Cedes.
Y Barac convocó a Zabulón y a Neftalí en Cedes, y subió con diez mil hombres que siguieron sus pasos. Y Débora subió con él.
(Jueces 4:1-10)
Y también encontramos que hubieron profetizas. De hecho, en el Judaísmo, se consideran como profetizas a 7 mujeres: Sarah, Miryam, Devorah, Jannah, Avigayil, Julddah y Ester.
Recordemos que el Rey Josías fue el autor de una gran restauración y el Talmud (libro judío) dice que el joven Rey Josías actuó con sabiduría porque tuvo grandes maestros, al Sacerdote Hilcías, al profeta Jeremías, al Escriba Safán, a Salum y a Julddah quien lo cuido desde que era pequeño:
"Cuando Josías comenzó a reinar era de ocho años, y reinó en Jerusalem treinta y un años. El nombre de su madre era Jedida hija de Adaía, de Boscat".
(2 de Reyes 22:1)
Claramente vemos cómo Elohim (Dios) no hace acepción de personas, tanto un hombre como una mujer pueden ser utilizado por Él, para enseñar su Palabra y para guiar a las personas al arrepentimiento.
En el Nuevo Testamento, también encontramos mujeres que sirvieron y enseñaron, hasta profetas:
"Al otro día, saliendo Pablo y los que con él estábamos,
fuimos a Cesarea; y entrando en casa de Felipe el evangelista,
que era uno de los siete, posamos con él.
Este tenía cuatro hijas doncellas que profetizaban."
(Hechos 21:8-9)
"Y un Shabbat salimos fuera de la puerta, junto al río, donde solía hacerse la oración; y sentándonos, hablamos a las mujeres que se habían reunido. Entonces una mujer llamada Lidia, vendedora de púrpura, de la ciudad de Tiatira, que adoraba al Eterno, estaba oyendo; y el Señor abrió el corazón de ella para que estuviese atenta a lo que Pablo decía. Y cuando fue bautizada, y su familia, nos rogó diciendo: Si habéis juzgado que yo sea fiel al Señor, entrad en mi casa, y posad. Y nos obligó a quedarnos."
(Hechos 16:13-15)
Lo que muy pocas personas conocen es el hecho de que en una ciudad, cuando no había sinagoga, era costumbre reunirse junto al río para oración y el estudio de la Toràh (Instrucciones). Claramente vemos que esta Lidia era la líder de esa comunidad y Pablo no tuvo ningún problema en quedarse con ella en su casa.
"Saludad a los hermanos que están en Laodicea,
también a Ninfas y a la iglesia que está en la casa de ella."
(Colosenses 4:15)
"Ruego a Evodia y a Síntique,
que sean de un mismo sentir en el Señor.
Asimismo te ruego también a ti, compañero fiel,
que ayudes a éstas que combatieron juntamente conmigo en el evangelio, con Clemente también y los demás colaboradores míos,
cuyos nombres están en el libro de la vida."
(Filipenses 4:2-3)
Vemos, por el mismo Nuevo Testamento, que hubieron muchas mujeres que predicaron la Palabra, que servían y enseñaban. Y es por eso que Shau dice claramente:
"Porque todos los que habéis sido bautizados en Mashiaj, de Mashiaj
estáis revestidos. Ya no hay judío ni griego;
no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer;
porque todos vosotros sois uno en Yeshua HaMashiaj."
(Gálatas 3:27-28)
Timoteo fue enseñado por su madre y abuela.
"Después llegó a Derbe y a Listra; y he aquí, había allí cierto discípulo llamado Timoteo, hijo de una mujer judía creyente, pero de padre griego." (Hechos 16:1)
¿Recibió Timoteo la instrucción de su padre griego o de su madre que era "mujer judía creyente"?.
"...teniendo vivo el recuerdo° de la fe no fingida que hay en ti, la cual habitó primero en tu abuela Loida° y en tu madre° Eunice, y he sido persuadido° de que en ti también." ( 2 Timoteo 1:5)
"Pero tú persiste en lo que aprendiste y fuiste persuadido, sabiendo de quiénes° aprendiste, ya que desde niño conoces las Sagradas Escrituras, las cuales pueden hacerte sabio en la salvación que por la fe hay en Jesús el Mesías." (2 de Timoteo 3:14-15)
"Pero los que fueron esparcidos iban por todas partes anunciando el evangelio." (Hechos 8:4). Este pasaje no dice que "solamente los hombres" anunciaron el evangelio.
"...lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros." (2 de Timoteo 2:2).
La palabra "hombres" (ANTROHOPOS), en este versículo, es genérico y significa "personas", por eso incluye tanto a las mujeres como a los varones. Todos los fieles deben ser enseñados y preparados para que sean idóneos para enseñar a otros.
"Las ancianas asimismo sean reverentes en su porte; no calumniadoras, no esclavas del vino, maestras del bien; que enseñen a las mujeres jóvenes a amar a sus maridos y a sus hijos, a ser prudentes, castas, cuidadosas de su casa, buenas, sujetas a sus maridos, para que la palabra de Dios no sea blasfemada." (Tito 2:3-5).
Las ancianas deben enseñar a las mujeres jóvenes.
H.R.L
Muy buen estudio, gracias
ResponderEliminarMuchísima gracias bendiciones de Nuestro ETERNO PADRE por YESHUA ..a su ministerio y familia
ResponderEliminarMuchas, muchas gracias por su valiosa enseñanza, es para mi, una gran bendición. Dios les siga bendiciendo abundantemente.
ResponderEliminarQue tiene que ver una cosa con la otra? El Señor es claro. Por qué mezclan el profetizar, con enseñar la doctrina? Por qué confunden el evangelizar con el pastoreo? Por qué hablan de prestar la casa y por ese hecho ser el líder de esa congregación? Decirme abogado, por tener un título de contador ¿es coherente? Así de rara se ve esta mal enseñanza que intenta confundir lo que Dios designó en su palabra. Las mujeres son importantes en la obra, pero la doctrina y liderazgo está en manos de los hombres porque son puestos por cabeza en el Señor... Y no, no somos más por serlo, porque quien es el primero es el último dice el Señor. Mucho cuidado con contradecir la palabra, tener un trabajo, dentro de la obra, no te hace dueño de actuar en otra.
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