El nombre de Yeshua es autoridad

"¿Quién subió a los cielos, y descendió? ¿Quién encerró los vientos en sus puños? ¿Quién ató las aguas en un paño? ¿Quién afirmó todos los términos de la tierra? ¿Cuál es su Nombre, y el nombre de su Hijo, si sabes?
 Toda palabra de Dios es limpia, Él es escudo a los que lo esperan" (Proverbios 30:4-5 Textual).

¡Este salmo profético, que se redactó 500 años de Cristo, nos llena de temor ante la presencia del Creador! ¿Notaron las palabras de Agur, la persona que lo escribió?: "¿Cuál es su Nombre, y el nombre de su Hijo, si sabes?"
Un poco antes, Agur admitió:

"Palabras de Agur ben Jaqué, el de Masá. Oráculo del varón: ¡Oh Dios, en gran manera me he fatigado, y desisto!
En verdad soy el más ignorante de los hombres, Y no tengo inteligencia humana.
No he aprendido sabiduría, Ni comprendo la ciencia del Santo..." (Proverbios 30:1-2, Textual).

El ángel Gabriel, enviado por el mismo Elohim (Dios), respondió la pregunta de Agur a José, padre adoptivo de Jesús: El nombre de su Hijo.
En el judaísmo, un hijo es la extensión del padre. ¡Yeshua es Dios encarnado!

 "Y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS, porque Él salvará a su pueblo de sus pecados" (Mateo 1:21, Textual).

"Cuando nazca el niño, lo llamarás Jesús. Él va a salvar a su pueblo del castigo que merece por sus pecados" (Mateo 1:21, Biblia Lenguaje Sencillo).

"Ella dará a luz un hijo y le pondrás por nombre Yeshua porque él rescatará a su pueblo de sus pecados" (Mateo 1:21, El Código Real).

Esta palabra fue hablada a José por el ángel Gabriel. Como sabemos, José fue un hombre judío, él hablaba el idioma hebreo y arameo de aquel entonces, por lo tanto; el nombre que fue anunciado por el ángel a José y a María fue el nombre de Yeshua. Éste es el nombre por sobre todo nombre, no sólo en este siglo; sino también en el venidero.
¡Amados hermanos, este es el nombre más poderoso en toda la creación! Todo el poder y autoridad está en este precioso, perfecto y santo nombre.
En el lenguaje hebreo, la segunda parte del verso de Mateo 1:21, está llena de sentido y es la explicación del por qué su nombre es sobre todo nombre: "Llamarás su nombre Yeshua, porque él salvará …".

En palabras hebreas, sería: "Yeshua ki hu yoshia …", es decir: Yeshua ki (porque) hu (El) yoshia (salvará)".

Esta revelación, desde el lenguaje hebreo, muestra el verdadero significado del por qué su nombre es Yeshua: Porque “hu yoshia”, esto es; “Él salvará”.
En otros idiomas, el significado puro no se mantiene, ya que no existe relación entre el nombre que se ha dado y la palabra "salvación". El Señor estableció aquella relación, en la Biblia, en las palabras que dijo el ángel a José, y la importancia de ellas: La razón por la cual él se llama Yeshua es porque "él salvará”.
Aquí se revela la profecía mesiánica, el nombre del Hijo de Dios. ¡El Hijo fue el que reveló el nombre del Padre en toda su plenitud, porque el Hijo llevó el nombre del Padre y lo dio a conocer a todos los hijos de Dios!:

"Yo he venido en nombre de mi Padre, y no me recibís; si otro viniere en su propio nombre, a ése recibiréis como Mashiaj (Mesías)" (Juan 5:43, El Código Real).

"Y les di a conocer quién eres tú realmente, y lo daré a conocer más aún, para que el amor con que me amaste esté en ellos y yo en ellos" (Juan 17:26, El Código Real).

"Habiendo Dios hablado en el tiempo antiguo muchas veces y de muchas maneras a los padres por los profetas, en estos postreros días nos habló por medio del Hijo, a quien constituyó heredero de todas las cosas, por el cual también hizo el universo; quien siendo el resplandor de su gloria y la imagen misma de su ser, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de los pecados se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas, hecho tanto superior a los ángeles, por cuanto ha heredado un nombre más excelente que ellos" (Hebreos 1:1-4, Textual).

 Por lo tanto, el Hijo de YAHWEH es el único que nos ha podido revelar las cosas de Él, porque nadie conoce al Padre sino el Hijo y ninguno podrá conocer al Padre si el Hijo no se lo quiere revelar:

"Mi Padre me ha entregado todas las cosas. Nadie conoce realmente al Hijo, sino el Padre; y nadie conoce realmente al Padre, sino el Hijo y aquellos a quienes el Hijo quiera darlo a conocer" (Mateo 11:27, Dios Habla Hoy).

¡Aún más, Yeshua (Jesús) se aplicó a sí mismo las palabras que Agur consideró necesarias para alcanzar el conocimiento de Dios cuando dijo!:

"Si os he dicho cosas terrenales, y no creéis, ¿Cómo creeréis si os dijere las celestiales? Nadie subió al cielo, sino el que descendió del cielo; el Hijo del Hombre, que está en el cielo" (Juan 3:12-13, Reina Valera 1.960).

¡Así que tenemos la certeza de que el Hijo sí sabe quién es el Padre y conoce las cosas del Padre, por lo cual estamos seguros en su testimonio!. Por eso:

 “El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida” (1 Juan 5:12, Reina Valera 1.960).

De igual manera:

 "Todo aquel que niega al Hijo, tampoco tiene al Padre. El que confiesa al Hijo, tiene también al Padre" (1 Juan 2:23, Reina Valera 1.960).

El Padre y el Hijo son uno y porque el Hijo es la manifestación del Padre en la carne:

"El Padre y yo somos uno" (Juan 10:30, NVI).

"Porque nos ha nacido un niño, se nos ha concedido un hijo; la soberanía reposará sobre sus hombros, y se le darán estos nombres: Consejero admirable, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de paz" (Isaías 9:6, NVI).

"¡Pero, Felipe! ¿Tanto tiempo llevo ya entre ustedes, y todavía no me conoces? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre. ¿Cómo puedes decirme: 'Muéstranos al Padre'?" (Juan 14:9, NVI).

"No hay duda de que es grande el misterio de nuestra fe:* Él* se manifestó como hombre;* fue vindicado por el Espíritu, visto por los ángeles, proclamado entre las naciones, creído en el mundo, recibido en la gloria" (1 de Timoteo 3:16, NVI).

Por eso, cuando creemos en el Hijo, en realidad creemos en el Padre:

"Alzando Jesús la voz: El que cree en mí, no cree en mí, sino en el que me envió. Y el que me ve, ha visto al que me envió" (Juan 12:44-45, Peshita en Español).

Cuando recibimos al Hijo, en realidad, recibimos al Padre:

"De cierto, de cierto les digo: El que acepte al que yo envío, me acepta a mí, y el que me acepta a mí, acepta al que me ha enviado" (Juan 13:20, Peshita en Español).

Cuando aborrecemos al Hijo, en realidad, aborrecemos al Padre:

"Yo he venido en nombre de mi Padre, y no me recibís; si otro viniere en su propio nombre, a ése recibiréis como Mashiaj (Mesías)" (Juan 5:43, El Código Real).

"Y les di a conocer quién eres tú realmente, y lo daré a conocer más aún, para que el amor con que me amaste esté en ellos y yo en ellos" (Juan 17:26, El Código Real).

"Habiendo Dios hablado en el tiempo antiguo muchas veces y de muchas maneras a los padres por los profetas, en estos postreros días nos habló por medio del Hijo, a quien constituyó heredero de todas las cosas, por el cual también hizo el universo; quien siendo el resplandor de su gloria y la imagen misma de su ser, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de los° pecados,° se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas, hecho tanto superior a los ángeles, por cuanto ha heredado un nombre más excelente que ellos" (Hebreos 1:1-4, Textual).

Por lo tanto, el Hijo de YAHWEH es el único que nos ha podido revelar las cosas de Él, porque nadie conoce al Padre sino el Hijo y ninguno podrá conocer al Padre si el Hijo no se lo quiere revelar:

"Mi Padre me ha entregado todas las cosas. Nadie conoce realmente al Hijo, sino el Padre; y nadie conoce realmente al Padre, sino el Hijo y aquellos a quienes el Hijo quiera darlo a conocer" (Mateo 11:27, Dios Habla Hoy).

¡Aún más, Yeshua (Jesús) se aplicó a sí mismo las palabras que Agur consideró necesarias para alcanzar el conocimiento de Dios cuando dijo!:

"Si os he dicho cosas terrenales, y no creéis, ¿Cómo creeréis si os dijere las celestiales? Nadie subió al cielo, sino el que descendió del cielo; el Hijo del Hombre, que está en el cielo" (Juan 3:12-13, Reina Valera 1.960).

¡Así que tenemos la certeza de que el Hijo sí sabe quién es el Padre y conoce las cosas del Padre, por lo cual estamos seguros en su testimonio!. Por eso:

 “El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida” (1 Juan 5:12, Reina Valera 1.960).

De igual manera:

 "Todo aquel que niega al Hijo, tampoco tiene al Padre. El que confiesa al Hijo, tiene también al Padre" (1 Juan 2:23, Reina Valera 1.960).

El Padre y el Hijo son uno y porque el Hijo es la manifestación del Padre en la carne:

"El Padre y yo somos uno" (Juan 10:30, NVI).

"Porque nos ha nacido un niño, se nos ha concedido un hijo; la soberanía reposará sobre sus hombros, y se le darán estos nombres: Consejero admirable, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de paz" (Isaías 9:6, NVI).

"¡Pero, Felipe! ¿Tanto tiempo llevo ya entre ustedes, y todavía no me conoces? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre. ¿Cómo puedes decirme: 'Muéstranos al Padre'?" (Juan 14:9, NVI).

"No hay duda de que es grande el misterio de nuestra fe:* Él* se manifestó como hombre;* fue vindicado por el Espíritu, visto por los ángeles, proclamado entre las naciones, creído en el mundo, recibido en la gloria" (1 de Timoteo 3:16, NVI).

Por eso cuando, creemos en el Hijo, en realidad creemos en el Padre:

"Alzando Jesús la voz: El que cree en mí, no cree en mí, sino en el que me envió. Y el que me ve, ha visto al que me envió" (Juan 12:44-45, Peshita en Español).

Cuando recibimos al Hijo, en realidad, recibimos al Padre:

"De cierto, de cierto les digo: El que acepte al que yo envío, me acepta a mí, y el que me acepta a mí, acepta al que me ha enviado" (Juan 13:20, Peshita en Español).

Cuando aborrecemos al Hijo, en realidad, aborrecemos al Padre:
"Cualquiera que me odia a mí también odia a mi Padre" (Juan 15:23, Nueva Traducción Viviente).

Y, cuando veamos al Hijo, en realidad, veremos al Padre:

"Pues, cuando me ven a mí, están viendo al que me envió"
 (Juan 12:45, Nueva Traducción Viviente).

"...que guardes el mandato sin mácula ni reprensión, hasta la aparición de nuestro Señor Jesucristo, que a su tiempo mostrará Dios, bendito y único Soberano, Rey de reyes y Señor de señores, el único que tiene inmortalidad, que habita en luz inaccesible, a quien ningún hombre ha visto ni puede ver; a él sea la honra y el imperio por siempre. Amén (1 Timoteo 6:14-16, Reina Valera 1.990).

Si permanecemos en la Palabra de Dios, entonces permaneceremos en el Hijo y en el Padre:

"Que lo que habéis oído desde el principio, permanezca en vosotros. Si lo que habéis oído desde el principio permanece en vosotros, también vosotros permaneceréis en el Hijo y en el Padre" (1 de Juan 2:24, Reina Valera 1.990).

¡El sublime nombre de Yeshua, en el lenguaje original, es decir, el hebreo; tiene un significado incomparable en las Escrituras! ¡El mismo YAHWEH, mediante el àngel, ordenó poner ese nombre a su Hijo!
 Muchos nombres están compuestos de dos o más palabras, algunos ejemplos son: Emanuel (Dios con nosotros), Yaacov o Jacob (el que sigue o mano en el talón), Binyamin o Benjamín (hijo de la mano derecha), etc.
Las interpretaciones de los nombres, en la Biblia, pueden ser diferentes debido a que un nombre no es realmente una sentencia, sino una "abreviación". El nombre Yeshua puede también significar más de una frase, cada una teniendo un significado válido. Yeshua está compuesto de cuatro letras hebreas (el alfabeto hebreo o alefato hebreo contiene 22 consonantes):
Yud, Shin, Vav y Ayin.
Es demasiado interesante el significado de cada letra hebrea que forma Yeshua, lo cual amplia mucho más el significado de salvación.

La letra "Yud", de acuerdo a la Kabbalah judía, simboliza "humildad, habilidad de adquirir conocimiento de Toràh o de heredar Toràh (Instrucción de Dios), es algo contínuo. La letra "Yud" conecta lo espiritual con lo terrenal. ¡Vemos un precioso ejemplo de la Deidad de Yeshua (Jesús) humillada al hacerse hombre. Vemos a Elohim encarnado en un ser humano!.

La letra "Shin" representa dos nombres de Dios: Shaday y Shalom. Esta letra simboliza poderío, paz y perfección. Además, también se relaciona la dependencia total de la naturaleza a Elohim. ¡Vemos la perfección de Yeshua como Elohim hecho hombre y Príncipe de paz!

La letra "Vav", tiene muchos significados. Por ejemplo, "o, de todas formas, si (condicional), ahora, de manera que, entonces, solamente, cuando, particularmente, diferente, cada uno, una y otra vez".  Simboliza lo completo, redención y transformación. Significa alegría futura. ¡Vemos la plenitud de la Deidad en Yeshua!

La letra" Ayin" simboliza el "ojo". Significa visión y visión interna. Es una letra que denota revelación en el hombre, más allá que sus sentidos. Además, se relaciona al manantial de vida. Es  la totalidad del hombre, su esencia. Una Explicación más profunda es que " Ayin" representa el "ojo de Dios". ¡La Omnisciencia de Yeshua resucitado!

Yeshua (Jesús) significa, en otras palabras, Elohim (Dios) salva; salvación...
Este es el nombre por sobre todo nombre, no sólo lleno de poder, sino también lleno de significado. Todo el significado, en el nombre Yeshua, es una alabanza en sí dando gloria al Señor, por lo cual, cuando invocamos el nombre de Yeshua, estamos alabando el Señor con sólo pronunciar su nombre: ¡YAHWEH salva!

La autoridad para cambiar, traducir o transliterar el nombre por sobre todo nombre no fue dada a nosotros. Debido a que hemos aprendido el nombre en nuestra lengua madre, podría llegar a ser difícil o doloroso cambiar la forma en cómo decimos su nombre. El Señor ha sido misericordioso con nosotros porque la transliteración del nombre Yeshua en Jesús ha sido una poderosa arma que hemos utilizado. Hemos visto milagros y maravillas cuando utilizamos el nombre transliteralizado, y también el Señor escuchó todas nuestras oraciones, nadie puede negarlo. Hemos liberado personas en el nombre precioso de Jesús, pero estamos entrando a un tiempo de restauración, ya sea que nos guste o no, y su nombre va ha ser también restaurado y es mejor para nosotros si esto lo hacemos rápido.
El nombre Jesús es precioso, sin embargo, es mejor el nombre hebreo en todos los sentidos : Yeshua.
¡Está muy bien llamar al Señor por el nombre de Jesús! ¡Pero es mucho mejor llamarlo Yeshua! Siempre preferimos ser llamados en la forma en que lo somos en nuestra lengua madre. Es más especial y agradable para nosotros. Para el Señor, es también más agradable que lo llamemos en la forma en cómo su nombre es en su propio lenguaje. Queremos hacerlo sentir bien a Él, porque Él es nuestro mejor amigo y nuestro novio.
Cuando las Buenas Nuevas llegaron a los pueblos paganos, muchos de ellos comenzaron construir estatuas o retratos de lo que algunos de ellos todavía piensan son el Señor, postrándose, adorándolas y llamándolas por nombres. Estas estatuas son llamadas, por las Escrituras, "Ídolos”.
Por la Gracia de Elohim, ellos no han estado utilizando el verdadero nombre del Señor; incluso más, estos pueblos paganos aún rechazaron el verdadero nombre hebreo del Señor. ¡Este es realmente el Plan de Elohim, porque el Señor no desea que su nombre sea profanado¡ En Ezequiel dice:

  "Y cuando llegaron a las naciones adonde fueron, profanaron mi santo Nombre, de manera que se decía de ellos: Estos son el pueblo de YHVH, que han tenido que salir de su tierra. Pero Yo me compadecí a causa de mi santo Nombre, el cual profanaron los de la casa de Israel entre las naciones adonde fueron" (Ezequiel 36:20-21, Textual).

En todas las historias del Tanaj (Toràh, los Salmos y los Profetas), podemos ver que nadie puede haber sido llamado Yeshua. Si hacemos una búsqueda en el Tanaj hebreo masoreta, encontraremos que este nombre de cuatro letras es encontrado alrededor de 13 veces, pero curiosamente, en cuatro libros: Esdras, Nehemías, 1 y 2 Crónicas vemos algo similar. Sin libros son de la misma época y fueron escritos en la misma lengua aramea (no hebrea) por un grupo de escribas que regresó de Babilonia. Posteriormente, fueron traducidos al hebreo por hebreos no creyentes.
Fuera de los libros de Esdras, Nehemías, 1 y 2 de Crónicas , el nombre Yeshua, de cuatro letras , no aparece ni una sola vez como nombre de alguna persona. Nadie puede haber sido llamado Yeshua antes o después de él. Incluso, en el caso de que existan escritos que atribuyan a una persona el mismo nombre hebreo de cuatro letras, el nombre por sobre todo nombre, tiene que haber tenido pronunciación diferente. En hebreo, la mayor parte de las vocales no existían en el texto e incluso, la letra Shin, en Yeshua, puede tener dos diferentes sonidos. Si consideramos esto, podrían existir más de siete diferentes formas de pronunciar este nombre de cuatro letras hebreas o arameas.
¡Y por ultimo, no existe ninguna estatua en el mundo con el nombre Yeshua, porque Yeshua no es un ídolo, es el nombre de Elohim!

"Por tanto, he aquí esta vez les mostraré, Les mostraré mi poder y mi fortaleza, Y sabrán que mi nombre es YHVH" (Jeremías 16:21, Textual).

"Por lo tanto, Yo en este tiempo manifestaré mi mano [Yahshúa] a ellos,
Yo les haré conocer mi poder y mi fuerza.
Entonces ellos conocerán que Mi Nombre es YAHWEH" (Jeremías 16:21, Kadosh).

 "He aquí Dios es mi salvación; Me aseguraré y no temeré, Porque mi fortaleza y mi cántico es YH, YHVH, Y Él fue mi salvación" (Isaías 12:2, Textual).

En Isaías 12:2, se revela el nombre de Yeshua: ¡YHWH... mi salvación! ¡Yeshua es YAHWEH salva!

Héctor Rubén Lillo

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